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El problema es el monocultivo de soja
Agricultura y ganadería, siembra directa y sistemas de producción. Cómo superar confusiones respecto del uso del suelo y la tradicional rotación agrícola- ganadera. Desafíos que deben enfrentar los productores. El 2º Simposio Nacional de Sistemas Ganaderos en Siembra Directa, desarrollado por AAPRESID en Rosario, tuvo entre sus destacados panelistas a Carlos García Ferré, quien se refirió "al surgimiento de un novedoso uso del suelo: el monocultivo", en especial el de la soja, que es hoy realizado preponderantemente en siembra directa. En el transcurso de su disertación García Ferré planteó diversos interrogantes referidos al tema, por ejemplo: ¿Debemos asumir que el monocultivo de soja así realizado es un sistema de producción? y ¿por qué la rotación de cultivos no incluye para algunas personas a las pasturas y al ganado? Según el panelista "a veces parece que ante la aparición de una novedad excelente e indiscutible, como la siembra directa en este caso, no sirve ya nada del pasado. Contra este pensamiento, por llamarlo de algún modo revolucionario (pero que no eliminó a los tradicionales cultivos de cosecha), observaremos otro pensamiento por así decirlo evolucionario, que nos permita incorporar lo nuevo junto con, y no a expensas de, lo bueno del pasado, y elevarlo a la categoría de un mejor presente, de cara al futuro". En el desarrollo de su tema García Ferré sostuvo (y explicó pormenorizadamente cada punto) que la ganadería y la agricultura en siembre directa son compatibles y se benefician mutuamente con la rotación; que los ciclos ganaderos bien manejados aportan fertilidad a los suelos; que el uso agrícola-ganadero en siembra directa disminuye y neutraliza la emisión de gases contaminantes a la atmósfera generada por la actividad humana; que el uso mixto del suelo requiere menos unidades de trabajo agrícola; que para mejorar los suelos agrícolas la ganadería debe ser pastoril, y que el capital invertido en hacienda no se deprecia ni se amortiza. García Ferré también se detuvo a analizar cuatro casos de productores y su manera de actuar: un motocultor, un agricultor, un productor agrícola-ganadero y un productor mixto, para lo cual tomó en cuenta diversos factores, como el precio de la carne y de la leche ("no son ni buenos ni malos", dijo); los arrendamientos; las alternativas de producción ganadera; la cría; el ciclo completo; la invernada; el revoleo; el tambo; la producción de pasto; la cadena del agro y sus integrantes; los consumidores; el sector externo; la participación del Estado argentino; el pool agrícola; las casas de estudio, centros de investigación y medios de difusión, entre otros. El panelista esbozó un panorama de la calidad y la cantidad de la carne argentina, haciendo especial hincapié en las variaciones de los precios y en las causas que llevaron a la producción agropecuaria nacional a su actual situación. En el cierre de su disertación García Ferré vertió conceptos contundentes: " Recrear los ecosistemas cerrados de la naturaleza implicaría devolver a los campos nuestros desperdicios y enterrar allí nuestros cadáveres, cosas impracticables para la civilización humana. Con todo, contamos con medios y conocimientos como para preservar al campo de la sobreexplotación. Nos encontramos sin embargo en un momento histórico de nuestra producción rural donde se verifica un abismo entre la tecnología probada y el uso real de los suelos. El medio ambiente está pagando la cuenta. La humanidad no puede darse el lujo de seguir dilapidando los recursos naturales de la Tierra, menos aún en los casos en que ello no es necesario, aunque sea razonable. La soja no es el problema. El problema es el monocultivo, el de soja en este caso. El marco macro, donde se ve claramente la responsabilidad de todos los demás integrantes de la cadena, influye poderosamente sobre las decisiones que toma el productor. Sin embargo, es éste quien tiene la última palabra a la hora de decidir qué uso dará a sus tierras, lo cual es una parte importante de la cadena de la responsabilidad. La siembra directa es una herramienta que nos permite optar entre distintos usos posibles de nuestros recursos. Hasta el monocultivo ha logrado un espacio hasta hace poco impensado. Dentro de estas posibilidades, liberar suelo agrícola para uso ganadero no es solamente una alternativa tecnológica. Es probablemente la más sustentable desde lo ambiental. Puede llegar a arrojar resultados económicos y financieros que superen a los de cualquier otra alternativa productiva, lo cual de algún modo resulta concordante con lo anterior. La elección acerca del uso que se dará al propio campo será de cada uno. Es de esperar que esto se haga con el grado de conocimientos y conciencia que la realidad requiere. No olvidemos que los objetivos de toda empresa son, en orden de importancia, mantenerse en el mercado, crecer, y generar utilidades. Tampoco olvidemos que la producción agropecuaria se trata de algo tan sencillo como lograr el justo sustento conservando el capital que hace posible conseguirlo".
Carlos García Ferré - Arquitecto, M.Sc. UCLA. Productor agropecuario. Cofundador de la regional Norte de Buenos Aires-Sur de Santa Fe de AAPRESID
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