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La incidencia del agua en la produccion de carne
La respuesta a la pregunta ¿cuántos litros de agua se necesitan para producir un kilo de carne? no es sencilla, pero resulta de vital importancia para aumentar la eficiencia de ese recurso en un planteo ganadero. Durante la primera jornada del 2º Simposio Nacional de Sistemas Ganaderos en Siembra Directa organizado por AAPRESID, el Ingeniero Agrónomo Rodolfo Gil (Instituto de Suelos del INTA Castelar) se refirió a la necesidad de relacionar la producción de carne con el agua y destacó cómo las características de funcionamiento de un suelo impactan en la eficiencia con que se aprovecha este recurso en función de su almacenamiento, utilización y conversión en forrajes o granos. Luego de tomar en cuenta la fuente de alimentación de la hacienda, ya sea un alfalfar, una pastura consociada o un campo natural, consideró que se necesitarían entre 10 y 12 kilos de materia seca ingerida por animal para hacer 1 kg de peso vivo en recría y engorde o bien una proporción de 5 a 7 kg de ración. Dicho esto, remarcó que se necesitan entre 500 y 700 litros de agua para producir un kilo de heno de alfalfa o un kilo de grano de maíz. Integrando estos conceptos, explicó que, si bien no se pueden establecer relaciones lineales, se podrían estimar los litros de agua que se necesitan para hacer un kilo de carne. Sobre esto indicó que "seguramente el resultado no se aleja demasiado de lo que nos decía el Ing. Molina al indicar que con 1 mm de lluvia infiltrada al suelo se obtiene 1 kilo de carne". Respecto del uso eficiente del agua, Gil explicó que, al estar este recurso directamente relacionado con la producción de forraje o grano, una mayor transformación del agua en material vegetal significa mayores aportes de carbono orgánico y estos aportes inciden sobre las características estructurales del suelo que gobiernan la disponibilidad del agua, la disponibilidad de nutrientes y la aireación necesaria para el normal crecimiento de los cultivos. "El concepto de uso eficiente del agua que se logra a nivel del sistema de producción engloba además a la eficiencia del uso de agua almacenada en el suelo y a la capacidad de disponer la mayor parte del agua almacenada que ingresa por vía de las precipitaciones, riego o capas freáticas con relación a las posibles pérdidas por escurrimiento, evaporación y percolación", explicó. En cuanto a la transformación del agua en materia orgánica -o biomasa-, el profesional indicó que "aspectos culturales como la elección de las especies en la composición forrajera, la densidad de la siembra, la nutrición balanceada, el rejuvenecimiento de las pasturas y la sanidad de las mismas o el sistema de pastoreo, entre otros, jugarán un rol importante a la hora de establecer las estrategias de manejo para optimizar la relación entre la producción de biomasa y la evapotranspiración". "La mayor disponibilidad de nutrientes mejora la eficiencia del uso del agua y de la radiación, la calidad forrajera, la duración del periodo de utilización, la persistencia de leguminosas en pasturas consociadas y el aporte de nitrógeno por fijación biológica". Asimismo, se refirió a la relación entre las reservas de agua y la utilización que de ellas realizan las pasturas o forrajes. Sobre este punto, comentó que "un sistema de raíces bien profundo, denso, bien distribuido en un suelo sin limitaciones (densificaciones, compactaciones) y bien aireado, permitirá una mejor exploración y un mayor aprovechamiento del agua edáfica". La compactación por un excesivo tránsito de animales o maquinaria -remarcó- genera resistencia a la penetración del suelo, que dificulta el desarrollo radical y los flujos de agua y aire en el sistema suelo planta, comprometiendo la productividad de los cultivos y pasturas". En cuanto al "almacenamiento", consideró que hay que "hacer del suelo un silo de agua" y en tal sentido retomó los conceptos anteriores referidos a la compactación y destacó que "para aumentar la cantidad de agua almacenada es necesario aumentar la proporción de agua de lluvia que infiltra al suelo, respecto de la que escurre". En tal sentido, el panelista explicó que "los cultivos intercalares como verdeos (cereales de invierno, rye grass, etc.) por ejemplo en planteos mixtos entre cultivos de cosecha estivales, son una herramienta efectiva para aumentar la cantidad de materia verde a la rotación, aumentar las cargas de invierno con un forraje de excelente calidad y aumentar el tiempo de actividad de raíces vivas en el suelo". Sobre el final, el Ing. Gil destacó que el aumento de la proporción de agua que pasa por las plantas cultivadas desde el suelo a la atmósfera, es una clave para la sustentabilidad, de cualquier sistema, agrícola y ganadero, ya que guarda una relación directa con los niveles de producción de granos y forrajes.
Rodolfo C. Gil - Instituto de Suelos. INTA Castelar
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